No se engañen señores, la vida ya no es igual. No es igual que hace un segundo. Así que déjense de autoconvencerse plácidamente y empiecen a desprenderse de esa mentira que llevan impregnada dentro de su máscara protectora.
Si gustan, también pueden desprenderse de esa disfraz que llevan puesto. Tal vez se liberen ferozmente de algo a lo que no va con ustedes.
Pero por favor, si no quieren aceptar que el mundo va cambiando, dejen vivir.
Lo importante es aceptar hasta dónde queremos o podemos llegar. A partir de ahí, cada uno tiene un espacio.
Si usted quiere seguir viviendo su mentira, hágalo, pero no lo diga. Ni a mi ni a los demás nos va a importar de qué modo quiera vivir. Probablemente, si no existe un vínculo afectivo entre nosotros, mañana no me acordaré ni de su cara, ni de su forma de hablar. Y claro, tampoco me acordaré de su forma de entender la vida.
Yo soy así. Lo saben todos. Y jamás voy a cambiar.
Recuérdelo. Si quiere, puede desprenderse de todo.
Pero sólo si quiere.
Porque todo se transforma...
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