¡Espera! No te vayas aún. Aún no, es demasiado pronto. ¿No te has preguntado nunca por qué hemos sido tan inquietos? Yo era inquieta porque tú me inquietabas, inquietaba contigo. Y cuando inquietábamos juntos algo apretaba con fuerza mi estómago. Era algo parecido a una extraña felicidad que aún no conocía el cuerpo.
Nada, era eso. No podía dejarte ir sin antes decirte todo esto, creo que el verbo inquieto es bonito.
Puedes irte,
ahora sí.
(sonrío)
Aunque cuando gires la esquina de la calle voy a suponer que todo fue culpa del amor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario