Desde la misma terraza

Se evitaron la mirada durante mucho tiempo, pero se observaban a escondidas. Como adolescentes, como polos opuestos que querían atraerse entre mareas y oleajes con bandera roja. Como principiantes en amores que perdían el control y se resistían para creer en el olvido. Abusaron del tiempo y de la desesperanza. 
Pero PUM. Oleaje del fuerte, el que pudo creer en la unión. Cambio aclimatado de ilusión.
Y aunque odiaba el contratiempo y el descontrol del mundo, ahora se negaba a resistirse ante todo porque no quería encontrar ni cobertura. No mientras tuviera esa mirada delante de sus ojos.
Porque eso, eso sí que es amor. Y ahora ya no se puede concebir la vida de otra manera.

Esta noche hay fuegos artificiales, y había pensado que podríamos verlos desde la misma terraza, ante cualquier situación, ante cualquier marea y oleaje con bandera roja, ante cualquier traba que presente la vida.