¿Y si te digo que no sé bailar? Todas tus preguntas siempre se resumen a lo mismo, y es que detesto cuando me preguntas tantas cosas. En realidad lo detesto profundamente porque te respondería siempre lo mismo y me haría hasta pesada. Por eso prefiero decirte que no sé bailar y así, sumergirme en la vergüenza y mirarte a través del espejo que tengo pegado en mi cogote para ver cómo te desquicias y sueltas una carcajada volviendo a suplicar que te responda.
Si perdiera la cabeza una vez más pediría que fuese contigo, para que pueda volver a hablar de ti y jamás nada puede convertirse en imposible. Para convertir nuestra vida en París y avanzar siempre sin saber a dónde ir pero con el propósito de lanzar todas las expectativas en nuestro propio camino cosido a base de hilo con textura a medias.
Porque en realidad, la única respuesta que podría darte a cada una de tus preguntas viene con coletilla: "¿Y si te digo que no sé bailar si no es contigo?"